Oración de San Francisco

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Dios, hazme un instrumento de tu Paz;
que donde haya odio, siembre amor;
que donde haya injuria, siembre perdón;
que donde haya discordia, siembre armonía;
que donde haya error, siembre verdad;
que donde haya duda, siembre fe;
que donde haya desesperación, siembre esperanza;
que donde haya sombras, siembre luz;
que donde haya tristeza, siembre alegría.

Dios, concédeme que busque
ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, sino amar.

Porque olvidándome de mí mismo, me encuentro.
Perdonando, se me perdona.
Muriendo en Ti, nazco a la Vida Eterna.

Amén.

- Recomendada en el 12 y 12, p. 99

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Sobre esta oración

Historia de la Oración de San Francisco

A pesar de su nombre, la Oración de San Francisco no fue escrita por San Francisco de Asís. Apareció por primera vez en una revista espiritual francesa en 1912 con el título "Belle prière à faire pendant la messe" (Una hermosa oración para decir durante la misa). Durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, ganó popularidad mundial como oración de paz y servicio desinteresado.

Por qué es una vital "Oración de San Francisco para la recuperación"

En la tradición de los 12 pasos, esta oración se destaca específicamente en el Paso 11 (Doce Pasos y Doce Tradiciones). Sirve como guía práctica para pasar de la "voluntad propia desbocada" a una vida de servicio espiritual.

Temas clave para la recuperación

Un canal, no la fuente

Recuerda a quienes están en recuperación que son "canales" de un poder superior, en lugar de intentar controlarlo todo por sí mismos.

Olvido de uno mismo

La línea "olvidándome de mí mismo, me encuentro" es un antídoto directo contra el "encadenamiento del yo" mencionado en el Paso 3.

Equilibrio emocional

La oración nombra los detonantes comunes de la recuperación temprana — odio, discordia y desesperación — y ofrece sus opuestos espirituales: amor, armonía y esperanza.